Uno para Todos, Todos para Uno

Uno para Todos, Todos para Uno

Athos es el director de producción, Porthos el director comercial y Aramis el responsable de administración de una compañía estatal francesa.

Los tres directores son muy distintos entre ellos: Athos es ‘el luchador’, Porthos ‘el pirata’ y Aramis ‘el poeta’. Cada uno desde su área de responsabilidad defiende los intereses de la empresa. Saben que sólo por medio del trabajo en equipo, se puede llegar a los objetivos más altos y que las habilidades personales individuales pueden ser insuficientes para resolver la tareas de todos los días.

D’Artagnan, la nueva incorporación, es un joven prometedor y con cualidades, será responsable del recién estrenado departamento de mejora. Llega en un momento complicado ya que la compañía no pasa por sus mejores momentos.

D’Artagnan necesita algo de tiempo para conocer la compañía. Tiene mucho que aprender pero es valiente y arriesgado. Requisitos más que necesarios si te dedicas a la mejora, hay demasiadas barreras que romper.

Al principio, la entrada en escena de D’Artagnan desestabiliza la vida normal de los tres directivos pero enseguida los directores ‘senior’, que podrían haber visto a D’Artagnan como una amenaza: alguien más joven y bien preparado, se dejan llevar por su ímpetu y sus nuevas ideas para atreverse a empresas más arriesgadas (gestionar la empresa de una manera diferente en esta adaptación libre de la novela original).

Para ello aportan su experiencia, su saber hacer y sus cualidades individuales. Se hacen partícipes de la formación de D’Artagnan, tanto humana como empresarial, por el bien del equipo y pasan a ser sus mentores.

Los tres directivos son buenos en su trabajo y lo saben, por lo que hasta tienen tiempo de reír y pasar buenos ratos (seguramente habrán leído Fish!). Saben que no todo en la vida es trabajar, pero que siempre hay un trabajo que hacer y que no se puede dejar para mañana.

Cada integrante del equipo es capaz de poner al equipo por encima de sus intereses particulares. Todos toman parte en la toma de decisiones, de manera equitativa y solidaria. Tienen muy claro el objetivo que persiguen y los pasos que son necesarios para conseguirlo.

El clima de confianza entre todos ellos, su responsabilidad con respecto a los demás y el apoyo que se ofrecen se resumen en la ya celebérrimo “Uno para todos, todos para uno”.

Para acabar el relato diré que la compañía finalmente se recuperó y todos obtuvieron puestos de consejeros personales del Director General. Final feliz.

¿Quién iba a decir que Alejandro Dumas, allá por 1844 ya escribiera sobre el trabajo en equipo y la gestión de proyectos?

Modificado el 14 de abril de 2016

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